lunes 4 de enero de 2010

¿ Dónde está el alcalde?


Dicen que preocupado, aunque a tenor de lo visto en cierta peña flamenca de Jerez, el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín parece que ha disfrutado de lo lindo de estas fiestas navideñas, aunque lejos de Sevilla, territorio politicamente ocupado, desde un punto de vista institucional, por el delegado de urbanismo Alfonso Rodriguez Gómez de Celis. Monteseirín ha disfrutado mucho del buen yantar, mejor beber y del cante y baile típico de nuestra tierra, aunque en versión zambomba. Villancicos por bulerías, vamos.
Monteseirín no está en las cosas de Sevilla, ni parece que se le espere. La actividad politica municipal está bajo mínimos, y no por las fechas entrañables en las que aún nos encontramos, no. Sevilla se encuentra en situación de encefalograma plano por la falta de acción de un gobierno dividido, sin músculo y lo que es peor, sin ganas. Alfredo se quiere ir y la mayoría, incluso dentro de su propio partido político, quieren que se marche. Los sevillanos, parece que también andan un tanto hartos de Monteseirín y del que de verdad manda en Sevilla, que no es otro que Antonio Rodrigo Torrijos. Muchos sevillanos, aquellos que han participado en una encuesta de la Cadena Cope, consideran al actual alcalde totalmente amortizado. De hecho, de los cuatro candidatos - Monteseirín, Juan Espadas, Gómez de Celis y Maria Jesús Montero - el actual alcalde es el que menos respaldo obtiene entre los internautas, quedándose con un 19% de votos, frente al 18% cosechado por Celis o el 22% de la actual consejera de Salud. Pero es Juan Espadas, el consejero de Vivienda de la Junta, el que más apoyo obtiene. Un 43% de los internautas apuestan por Espadas como el candidato ideal por el PSOE quedando en los dos últimos lugares tanto el alcalde como su mano derecha y previsible "sucesor".

Monteseirín se sabe contestado, fuera y dentro. Es consciente que es mucho mejor una retirada a tiempo que un desaire del partido o un revolcón en las urnas. Pero su marcha, poco a poco, casi en silencio, supone también un alivio para los sevillanos. Alfredo no está, pero es que tampoco se le espera demasiado.