
Hace algunos años, al terminar una jornada de trabajo, algunos compañeros de profesión estuvimos charlando sobre los mangoneos que por aquellos días, y hoy, se sucedían en el Ayuntamiento de Sevilla sin solución de continuidad. Un compañero, entre risas y veras, diseñó una ficticia hoja de ruta periodística para sacar a la luz los trapos sucios del Ayuntamiento, de los que se deben lavar de cara a la calle, para que todos lo vean. Un colega, al escuchar la estrategia dijo..." tienes más peligro que un ordenador de urbanismo en manos de un juez". Aquella frase nos hizo reír a muchos, imaginando a su señoría con los ojos como platos visionando el disco duro del ordenador en cuestión. Los años han pasado y aquel chascarrillo suena hoy a profecía.
En la tarde de ayer, la Policía Judicial irrumpió en las dependencias de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla donde intervino varios ordenadores cumpliendo una orden de la juez del caso Mercasevilla. Pero la cosa no quedó sólo en la incautación de varios ordenadores; la magistrada decidió el registro del servidor informático de Urbanismo. Todo, después de que una técnico de ese departamento municipal, imputada en el Caso Mercasevilla, denunciase a la Policía que responsables de Urbanismo le habían intentado quitar su ordenador bajo el argumento de una "renovación de equipos informáticos". Ni que decir tiene que ese ordenador aloja información sensible sobre la irregular venta de los terrenos de Mercasevilla a Sando y los nombres y apellidos de los autores intelectuales del fenomenal mangazo.
Toda la red informática de Urbanismo, y discos duros, en manos de una juez. ¿ Se imaginan que a la juez le dé por examinar algo más que el caso Mercasevilla? ¿ Hasta dónde podríamos llegar? Señores, aquí hay tomate.
1 comentarios:
Lo duro de lo que cuentas es que admitimos explicitamente que esos ordenadores son crípticos. ¿No están abiertos a que TODOS los concejales puedan ver la información cuando quieran?.
En la respuesta a la pregunta anterior está la riqueza o la pobreza de la democracia. Las cuentas públicas tiene que ser públicas, y cuando dejan de serlo se contradice el principio fundamnetal en el que se basa la democracia.
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