
Sevilla es la ciudad del silencio. Sevilla y los sevillanos obtenemos el silencio como respuesta a todas las interrogantes. Silencio ante los casos de corrupción que estrangulan el Ayuntamiento, silencio ante el robo de la droga de la Jefatura de la Policía, silencio en el caso Marta del Castillo, silencio tras los graves incidentes de la Madrugá, silencio ante el Metro de los ochenta centímetros, silencio tras el caso Bolidén, silencio ante el asalto de las arcas públicas y el reparto de dinero de todos entre los amigos y familiares del equipo municipal de gobierno. Aquí todo el mundo calla y nadie reclama explicaciones sobre nada. Los administradores son totalmente conscientes de la indolencia del sevillano, víctima del ombliguismo y de la ausencia de una sociedad civil mínimamente estructurada. El famoso silencio de la Maestranza se ha extendido por la ciudad. Todos callan, pero lo peor es que casi nadie quiere saber.
3 comentarios:
No estoy de acuerdo con esta oscura y deformada perspectiva. Parece que sólo ves el reflejo de la ciudad en los espejos cóncavos del Callejón del Gato.
Gracias a Dios Sevilla no es todavía el esperpento que algunos quieren. Aunque sin duda sus gobernantes no están a la altura que nuestra ciudad merece.
Pero yo no siento esos silencios que dices. Por el contrario, escucho el clamor de la oposición. La del PP, claro. En todos los temas, desde Marta del Castillo hasta Mercasevilla, pasando por aspectos mucho menores pero cotidianos.
Otra cosa es que algunos estén interesados en silenciar esa oposición, o tildarla de insuficiente, amparados en una Mayoría inexistente.
Estimado Observador.
En el post, me refiero a los silencios de los gobernantes, la postura de la oposición es bien conocida. La sociedad civil debe exigir explicaciones oficiales, que son precisamente las que faltan en los casos que expongo.
Un saludo.
Estimado Eusebio... la sociedad civil sevillana es, en más ocasiones de las que me gustarían, tan rancia como el tocino salado del puchero.
La prueba está en que las instituciones que triunfan en "La muy Noble" -rancia denominación- son las tertulias cofrades, la asociación de amigos de la capa española, la del sombrero de ala ancha, y el club de enganches... en fin, que quieres que te diga.
¿Qué clase de reacción será capaz de ofrecernos esa sociedad adormecida al son de marchas fúnebres procesionales?
Esta ciudad tiene lo que se merece. Aunque no descarto que algún día, no muy lejano, vuelvan a brillar las ideas de una pujante clase media, como la que proclamó el cambio de era en la revolución industrial.
Pero para eso... hace falta un empuje del que en esta ciudad carecemos o, lo que es peor, sólo surge de expo en expo... de siglo en siglo.
Publicar un comentario en la entrada