No ha estado mal, informativamente hablando, el fin de semana que acabamos de abandonar. Han ocurrido tantas cosas, que dificilmente se podrá hilvanar un post que produzca un conjunto conexo. Y es que, el viernes, el gobierno, sin anestesia, aprobó una subida de los impuestos a las gasolinas y al tabaco que repercutió directamente en los precios tras su publicación el sábado en el Boletín Oficial del Estado. El gobierno pretende recaudar 2.600 millones de euros con esta medida que según el ejecutivo " nos acerca a Europa" olvidando que el sueldo medio en España ni se asoma al Europeo. De momento, el gobierno de ZP, absolutamente atolondrado, ha decidido meter mano a los impuestos indirectos para pasar posteriormente a los directos, todo sea por ingresar algo en las vacías arcas del Estado. Además, Zapatero ha pedido un crédito de 18.000 millones de euros no para nuevas infraestructuras, no para sentar las bases del cambio de modelo productivo del que nunca más se supo, no, ha pedido tal cantidad de dinero para pagar las prestaciones por desempleo. Mal vamos.
El gobierno ha subido la gasolina y el mercado provocará una nueva escalada de precios, pues el barril de petróleo se está revalorizando como consecuencia de los "brotes verdes" que se detectan en las economías de los Estados Unidos y de Japón, que no de España. Con este panorama, muchos se animan a viajar en tren. Y en Andalucia, donde el AVE es un medio de locomoción consolidado, hemos asistido también este fin de semana a un espectáculo lamentable. Un AVE que cubría el trayecto Sevilla- Madrid, se quedó ayer paralizado a 20 kilómetros de Córdoba debido a una avería eléctrica. Sus 600 pasajeros tuvieron que aguantar 2 horas a casi 40 grados. Mientras eso ocurría en Córdoba, en la Tacita de Plata, los barandas del gobierno y de la Junta esperaban la llegada del primer Tren de Alta Velocidad a Cádiz, en la triunfal jornada de inauguración de la Alta Velocidad Gaditana. Y allí se quedaron esperando 38 minutos sobre la hora prevista, por lo que al final, el supuesto AVE tardó lo mismo que un tren convencional en cubrir el trayecto entre Madrid y Cádiz, única capital de provincia, por cierto, que no está comunicada por autovía con Sevilla.

Y esta señora que ven en la instantánea adjunta, es Juana Orta. Una conocida líder vecinal, ecologista, progre y radical, " muy buena gente" según sus vecinos, que ha sido detenida por la Guardia Civil en el marco de una operación antiterrorista que ha evitado la fuga de varios etarras de la prisión de Huelva, entre ellos, Igor Solana, el asesino del concejal malagueño del PP Jose Maria Martín Carpena, del coronel sevillano Antonio Muñoz Cariñanos y del fiscal granadino Luis Portero. Juana Orta, daba cobijo a los colaboradores de ETA en su propio domicilio y estaba muy vinculada al movimiento abertzale. Juana Orta sentába cátedra entre sus vecinos y logró con su radicalismo " meter en cintura" a más de un político municipal y de la Junta. Todo un carácter... terrorista.
Y el fin de semana, en la prensa, nos encontramos unas declaraciones del decano de los abogados sevillanos, José Joaquín Gallardo se sentido común. Por fin alguien se atreve a reclamar, lo que desde aquí venimos exigiendo desde la desaparición de Marta del Castillo. La intervención, ya, de la Guardia Civil en las investigaciones. La Policía, de momento, no ha conseguido esclarecer lo ocurrido aquella tarde del 24 de enero. La investigación policial está puesta en duda por la opinión pública y si de verdad, como dijo el Ministro Rubalcaba, el gobierno " pondrá todos los medios en la resolución del caso" la intervención de la Guardia Civil se hace mas que necesaria. Probablemente, los agentes especializados de la Benemérita consigan poner negro sobre blanco lo ocurrido y esclarecer el horizonte penal de los imputados que, a día de hoy, no está nada claro.